Es el emirato más septentrional y el único con montañas de verdad. El Jebel Jais llega a 1.934 metros y es el único lugar del país donde en invierno la temperatura roza el cero. Por esa carretera vienen en coche la mayoría de los visitantes.
La carretera del Jebel Jais
Treinta kilómetros de carretera de montaña con asfalto impecable y varios miradores. La pendiente es sostenida: un motor poco potente trabaja al límite, sobre todo con el aire acondicionado en marcha y el coche cargado. Un crossover o una berlina de al menos 200 caballos es la elección razonable.
Arriba le esperan la tirolina más larga del mundo y un restaurante con vistas. En la subida no hay gasolineras: llene el depósito abajo.
Qué más ver
El pueblo abandonado de Al Jazirah Al Hamra, el fuerte de Dhayah, las aguas termales de Khatt y largas playas desiertas a lo largo de la costa. Las distancias son grandes y todo está pensado para el coche.
Sobre las carreteras
En el emirato no hay carreteras de peaje: ni Salik ni Darb están activos aquí. La carretera desde Dubái pasa por Umm Al Quwain y suele estar despejada, salvo el viernes por la tarde.