Abu Dabi es el doble de extensa que Dubái y bastante más tranquila. Las distancias son largas, el transporte público escaso, y moverse sin coche resulta complicado. El aeropuerto queda a unos treinta kilómetros del centro y la isla de Yas, con Ferrari World, a unos veinte.
Qué cambia respecto a Dubái
La diferencia principal son los peajes. Abu Dabi tiene su propio sistema, Darb, sin relación con el Salik de Dubái. Los pórticos están en los cuatro puentes que llevan a la isla y cuestan cuatro dírhams en hora punta. El sistema funciona entre semana de 7:00 a 9:00 y de 17:00 a 19:00; el fin de semana se pasa gratis.
El color del bordillo indica dónde se puede aparcar. Blanco y negro: gratis. Azul y negro: de pago. Amarillo y negro: prohibido. Se paga en el parquímetro o con la aplicación Darb.
En la autopista entre Abu Dabi y Dubái el límite sube a 140 km/h. Ojo: el margen de 20 km/h al que uno se acostumbra en el resto de los Emiratos aquí no se aplica, y los radares saltan exactamente en el límite señalizado.
Qué ver en coche
La mezquita Sheikh Zayed, la corniche, la isla de Yas con su circuito y sus parques, y el Louvre Abu Dabi en la isla de Saadiyat. Fuera de la ciudad, el oasis de Al Ain y las dunas de Liwa son prácticamente inalcanzables sin coche.
Qué coche elegir
Para ciudad y autopista sirve cualquier berlina: el asfalto es bueno y el tráfico más fluido que en Dubái. Si piensa acercarse a las dunas, necesita un todoterreno con tracción total: Land Cruiser, Patrol o Pajero Sport.